• Las lecturas de Yoga Goa: el otoño

    06/12/2016 | Yoga Goa
  • Sabemos, porque no los habéis dicho, que el tiempo de relajación es uno de los momentos que más disfrutáis en las clases. En Yoga Goa nos gusta acompañar estos instantes con una lectura que cierre la sesión y transmita un mensaje relacionado con la práctica o el momento en el que nos encontramos.

    Muchas veces nos preguntáis por esas lecturas porque queréis volver a leerlas y reflexionar sobre ellas. Por eso hoy compartimos  uno de los textos que leimos en el último retiro en el Balneario de Elgorriaga, y que además es muy apropiado para la estación del año que estamos viviendo.

    Esperamos de corazón que la disfrutéis.

     

    El otoño

     

    Curiosamente, el otoño con toda su simbología de atardeceres, ocasos, colores ocres y caída de hojas es un tributo a la vida.

    La vida se representa en la muerte, es el final y es el principio. La vida despierta y la muerte despierta.

    Las personas, a través de su ciclo vital, se muestran cercanas a cada una de las estaciones del año.

    Todo comienza en una primavera llena de sonidos, colores, luces y expresividad, como la propia llegada al mundo, como la infancia y la niñez. Todo es novedoso, y todo está por explorar. Los ojos se abren como las yemas de las ramas de los árboles como los pétalos de las flores, como el caudal saltarín del manantial.

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    El verano habla de torsos bronceados, de noches sin fin, de amaneceres en la playa y alegría desmesurada. Parece que hay prisa por vivir. Al igual que la juventud, el verano se muestra hermoso, cálido y excitante.

    El invierno hace que cesen los sonidos, impera el silencio. Incluso la nieve se precipita con sigilo para cubrir los campos. El frío, la oscuridad, las chimeneas encendidas, el olor a leña quemada se asemejan a la vejez y a la muerte.

    El otoño es la decadencia y a la vez el resurgir. Se tornan los paisajes amables, los colores delicados, el apacible viento del sur, al igual que los seres humanos, cargados de conocimiento y experiencia de lo vivido, se deleitan con la paz y la serenidad.

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    Así tu cuerpo vive el otoño con asanas que simbolizan la caída plácida de la hoja, el depositarse y respirarse. Te fundes en la entrega y te dejas mecer por el viento en un descenso que no se precipita, sino que danza antes de depositarse en el suelo.

    Es otoño.

    Namasté,

    Fer