• Lo sé, estás en un momento horrible. El mundo se te cae encima y no puedes resistirlo. Sé que crees que has llegado al límite y no puedes más.

    Deja de luchar. Siente el asiento al rojo vivo de tu momento y siente el fuego.

    Sólo cuando aceptes ese momento, cuando te sumerjas en el fondo de la aceptación, comprenderás que nada es para siempre, que el dolor también pasa y que se aprende.

    Se aprende mucho. Se aprende a saborear la luz de la paz (que llegará), a darle la vuelta a la agonía y ver su mejor versión.

    Deja de luchar. No te hablo de resignación, te hablo de aceptación.